Confesiones de un comerciante metido a community manager

comerciante y community manager

Tanto en mis talleres y cursos como en artículos que publico como autor invitado hablo de la importancia de contar tu historia para humanizar a tu empresa y generar empatía. Hoy me he dado cuenta de que no me aplico a mi mismo lo que insisto que hagan los demás, así que aquí van las confesiones de un comerciante metido a community manager: esta es mi historia.
Corría marzo de 2.006 cuando salí de la Delegación de Hacienda de mi localidad camino de las oficinas de la Seguridad Social para, una vez dado de alta en actividades económicas, darme de alta como autónomo y comenzar una apasionante aventura que no terminó todo lo bien que quisiera un aciago mes de febrero de 2.013.

De la mano de la extinta Esparta, Factoría de Protección me convertía en comerciante de vestuario y protección laboral para todo tipo de sectores y actividades.
Era un trabajo muy gratificante ese de uniformar y proteger a los trabajadores en su curro. Más todavía cuando un viejo albañil, que la tarde anterior me compró un casco muy a regañadientes, volvió por la mañana con el casco destrozado. En principio pensé que venía a devolverlo y a exigir su dinero.
Pero venía a agradecerme la paciencia y el consejo: un compañero suyo, haciendo una broma de muy mal gusto, le había lanzado un trozo de ladrillo desde un tercer piso. El casco le salvó la vida. La primera vez que se ponía el casco en la obra.


Primer contacto con facebook


foto de perfil en facebook de emilio de la barreda martín

Según me recuerda el propio facebook todos los años, yo me di de alta en esa red social en febrero de 2.009, un año después de llegar a España y cinco años después de su creación.
Es decir, no fui el primero en descubrir y utilizar esta red social. 

Después de unas semanas investigando y solicitando amistad a familiares y amigos se me iluminó la bombilla: esto podía ser un medio muy bueno para publicitar mis artículos de la tienda.
Así que tardé poco en crear otro perfil personal con el nombre de mi tienda Esparta, Factoría de Protección, Ciudad Real

cartel de esparta factoría de protección ciudad real


La cosa pintaba bien, solicitaba amistad con ese perfil personal de empresa a todos los dueños, gerentes y trabajadores de empresas que conocía. Y muchos me concedían esa amistad.
No tardó la cosa en darse la vuelta, al poco tiempo era yo el que recibía solicitudes de amistad para Esparta, Factoría de Protección, Ciudad Real.

Yo ya me creía un genio del marketing cuando llegué a superar los 1.000 amigos, imaginaos lo que pasaba por mi cabeza cuando casi llego al límite de 5.000 "amigos".
A esas alturas comencé a recibir mensajes de personas que se decían expertas en marketing digital y que se me ofrecían para gestionarme el perfil de mi tienda.
No entendía nada de eso del marketing digital y me costaba entender eso de gestionar mi perfil de empresa. ¡¡¡Si yo estaba que me salía con las solicitudes de amistad!!!

Fui rechazando todas esas propuestas hasta que me topé con una persona que, al ver que no entendía los conceptos de marketing digital y gestión de redes sociales, antes de venderme la burra quiso hacer un poco de pedagogía. Me explicó que esto de facebook no consistía en coleccionar amistades, que tenía que servir para llenarme la tienda de clientes. Lógico, ¿verdad?
También me explicó que estaba incumpliendo la normativa de facebook al usar un perfil personal como página de empresa, que eso supondría que el propio facebook me cerraría el perfil de un día para otro, o que me lo transformaría en página de empresa.

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Comienzo a estudiar marketing digital


A raíz de esa conversación me doy cuenta de que no noto un aumento de ventas de los productos que voy publicitando en facebook. Sigo recibiendo solicitudes de amistad, algunos comentan las fotografías pero no me está sirviendo realmente para nada tener un perfil en facebook.
Comienzo a escuchar ruido pero no sé ni de dónde viene ni qué significa.

Es entonces cuando me pongo a investigar qué es eso del marketing digital y las redes sociales. Y me encuentro con cada cosa...

Consultando al todopoderoso Google descubro que efectivamente facebook me sancionará más pronto que tarde cerrándome el perfil personal de mi empresa. Así que estudio la forma de transformarlo en página de empresa.
No me cuesta mucho, eso fue fácil. Mucha literatura al respecto y unos pasos bien sencillos.

Así que mi primera página de facebook comenzó teniendo 4.957 seguidores, y a las pocas semanas ya había superado los 5.000. Algo de lo que presumía tontamente porque en realidad eran 5.000 fans completamente inútiles.

Salvo contadas ocasiones las publicaciones no me servían para vender mis productos. Daba igual que publicase descuentos que novedades, mis fans no se acercaban a la tienda a adquirir los artículos.

De vuelta a Google para ver qué podía hacer al respecto. Y ahí cometí el error de creer que todo el que escribiese sobre el tema de las redes sociales o el marketing digital era un experto en la materia. ¿Qué sentido tenía publicar un artículo si no tienes ni idea de la materia sobre la que escribes? Pensé.

Primeras decepciones


Siguiendo los consejos de los presuntos expertos que me encontraba por la red no dejaba de perder el tiempo. No conseguía llenar mi tienda de clientes ansiosos por comprar los artículos que publicitaba desde la página de facebook.

Unos hablaban de publicar cada pocos minutos, otros cada día, otros una vez por semana. Cada uno de esos supuestos expertos te decía una cosa diferente y yo seguía todos esos consejos, aunque algunos eran contrapuestos.

Así que ahí andaba yo, haciendo el famoso Test A/B del que ahora hablan los realmente expertos en la materia, y que no es otra cosa que ir probando a ver qué es lo que a ti te funciona.

Así es como conseguí un poco de visibilidad, comenzaba a entrar en mi tienda trabajadores que me habían conocido por facebook. Algo estaba haciendo bien, a pesar de todo.

Pero el esfuerzo casi no compensaba. Me pasaba gran parte del día leyendo artículos de supuestos expertos en marketing digital que ahora sé que solo eran vendehumos. 

La economía se fue a pique, en España ya había 4 millones de parados y las ventas se resentían de lo lindo.
Era hora de tomar una decisión drástica: cerrar el chiringuito o quemar las naves y que saliera el sol por Antequera.

Descubriendo a los verdaderos expertos en marketing digital


Mi opción fue la de quemar las naves. Para eso me centré en aprender marketing digital. Y para eso necesité encontrar a verdaderos profesionales en la materia.
No fue fácil. Todo el mundo se decía experto en marketing digital y redes sociales, había que ir descartando a los vendehumos de los verdaderos profesionales.

En esa época encontré personajes y personajillos que afirmaban que sólo hacían falta 30 segundos al día para gestionar correctamente las redes sociales de una empresa. También descubrí algunos prendas que te enseñaban en sus blogs a gestionar las redes sociales que ellos mismos no tenían...
Una cantidad de tiempo y energía invertidos casi en vano.

Pero comencé a encontrar a verdaderos profesionales, gente que sabía lo que decía, lo que hacía, que lo demostraba mes a mes.

El primero de mi lista fue en gran Claudio Inacio, gracias a él, a su blog, comencé a aprender realmente lo que era una gestión de redes sociales eficaz, la creación de una marca personal para tu empresa.
Poco después hasta aceptaba mi solicitud de amistad en facebook. Toma ya!!!

Fue por esa época cuando mis primeros clientes comenzaron a cerrar sus negocios. Yo aguanté bien la crisis hasta 2.012. En ese año casi tenía más exclientes cerrados a cal y canto que clientes trabajando; las administraciones públicas seguían sin pagar las facturas de suministros y los bancos utilizaron a los autónomos para blanquear sus cuentas de una manera tan nefasta que más de uno desapareció.

Mi primera tienda online


portada de alimentosdelamancha.com


Tal como estaban las cosas la opción más sensata hubiera sido cerrar la persiana y a buscarse las habichuelas por otra parte. Pero yo creía en mi negocio y mi opción fue la de dar el salto a venta digital. Estamos ya en 2.012

Con mi primera tienda online, en prestashop, quise hacer algo parecido a unos grandes almacenes online. En la extienda alimentosdelamancha.com podías encontrar alimentos de La Mancha de mis clientes de la tienda de vestuario y protección laboral. De esta manera yo los ayudaba a vender sus productos y ellos me agradecerían la cosa comprándome la uniformidad y la protección laboral.

Fue gracias a otro grande en esto del marketing digital, Miguel Florido, que empecé a aprender los rudimentos del SEO. Él me aceptó en uno de sus cursos gratuitos para aprender a posicionar sitios web.

En poco tiempo comencé a recibir ofertas de otros productores de fuera de mi comunidad autónoma para que les vendiese sus productos.

Mi idea de negocio siempre fue encontrar al buyer persona que apreciase la calidad de un buen producto y pagase el precio de un pequeño productor. Mi cliente ideal debería apreciar que al comprar queso artesano, aceite de oliva virgen extra, jabones artesanos, vino con denominación de origen..., no compraba sólo un producto, ayudaba a una familia entera, a un pequeño productor que ponía el alma en su trabajo.

Tardé casi un año en conseguirlo pero di con mi buyer persona. Pero como no soy precisamente el más listo del barrio la jugada no me salió como yo esperaba.
Después de pasarme un año diseñando estrategias de venta y publicitando los productos de mi tienda online, de buenas a primeras mis productores comenzaron a dejarme. En menos de seis meses casi no tenía artículos que vender. ¿La razón?

Pues la razón es que había dado en el clavo, había encontrado al tipo de cliente que andaba buscando. El problema es que ese cliente ideal, una vez que descubría el producto, me puenteaba y se lo compraba directamente al productor.

Yo invertí tiempo, dinero y recursos en hacer conocido, valorado y deseable en producto artesano, y al final era el único que no ganaba nada con ello.
Muchos de mis artesanos abrieron su propia tienda online y me dejaron con el culo al aire.

Pero como el karma tiene esas cosas, cuando cerré la tienda online (no tenía sentido seguir trabajando gratis) algunos de esos productores volvieron a contactar conmigo para volver a venderles sus productos.
Yo había dejado de hacerles promoción y propaganda, ellos habían dejado de vender online.

Nace el asesor y community manager


Desde que empecé con esto de las redes sociales siempre recibí peticiones de consejos de clientes, familiares y amigos para ayudarles.
Lógicamente al principio sólo era un intercambio de opiniones pero después de unos años en esto vi que mis opiniones eran tenidas en cuenta y, algunas de ellas, puestas en práctica con excelentes resultados.

Tras el cierre de mi tienda física y online me encontraba triste y sólo en el mundo.  Como autónomo, sin derecho a paro o algún tipo de ayuda social que me permitiese salir del bache.

Así que decidí dejar de dar consejos gratis, dejar de ayudar a exclientes y amigos, y ponerme a trabajar como gestor de redes sociales.
Cartera de clientes no me faltaban, de la tienda Esparta, Factoría de Protección Laboral, Ciudad Real tenía un listado de más de 350 empresas. Algunas de ellas desaparecidas, otras con serio riesgo de desaparición, otras con muchísimos problemas de liquidez... Pero yo no necesitaba 350 clientes. No podría gestionar la imagen digital de 350 empresas.

Ni corto ni perezoso me puse en contacto con las empresas que podían contratarme como gestor de redes sociales y me encontré con un gran problema: Marketing Ciudad Real.
Así se hacía llamar un chavalín que se creía community manager y ofrecía sus servicios por 50€ al mes.

Yo no podía competir contra eso. Para poder vivir de la gestión de redes sociales cobrando 50€ al mes por empresa necesitaría 40 empresas al mes. Y para poder gestionar correctamente 40 empresas necesitaría un día con 30 horas.

Mientras mi competencia decía que gestionaba las redes sociales de las empresas, y se limitaba a publicar una vez al mes la misma foto, yo no conseguía clientes.
Cuando mi competencia desapareció porque publicar la misma foto una vez al mes no es gestionar redes sociales, esos potenciales clientes ya estaban escarmentados y no querían contratar los servicios de ningún otro community manger.

Dejé de ofrecer mis servicios, pasé a demostrarlos. Ya no visito empresas para ofrecer mis servicios, ahora son las empresas que contactan para requerir mis servicios.

2018: Docente de Formación Profesional para el Empleo


Después de un tiempo gestionando las redes sociales de pequeños negocios la cosa estaba clara: el pequeño negocio no tiene ni mentalidad ni músculo financiero para tener a un verdadero gestor de redes sociales trabajando para él.
Sobre todo porque esto de la gestión de redes sociales es una carrera de fondo, debe ser una inversión a medio y, sobre todo, largo plazo.
Tampoco era sencillo gestionar las redes sociales de un negocio cuyo propietario no te ofrecía material para poder defender su negocio en el mundo digital. 

Así que sin querer queriendo terminé intentando enseñar a los dueños de esos pequeños negocios a gestionar sus propias redes sociales.
Una especie de asesoría/formación que más de uno agradeció y puso en práctica.

A finales de 2.017 una academia me contactó para ver si tenía el título de Docente de Formación Profesional para el Empleo y podía dar cursos.
Después de investigar la cosa me pareció una dirección lógica en la que caminar y me puse a ello.
Primero hice el curso a distancia. Desde casa estudiaba los manuales y desde el ordenador hacía los exámenes online.
En 2.018 ya tenía mi título y comencé a realizar los primeros cursos, la cosa prometía. Luego resultó que el curso de Docencia no tenía homologación posible, me habían estafado de mala manera.
Pero así fue como me topé ya en 2.019 con Eusebio Portillo y su academia SERINFOR y ahí sí. Ahí ya aprendí los rudimentos de la docencia, de la formación.

Y volví a la carga con la docencia terminando el año 2.019 formando a chavales, parados, empresarios y trabajadores en marketing digital, gestión de redes sociales y emprendimiento de la mano de AJE CLM, MODEM CONSULTORÍA, FECIR Y DIDACTIA PUERTOLLANO

Qué espero del 2.020


Uno, que ya va peinando canas, tiene en su mochila muchas vivencias, experiencias, conocimientos, aptitudes y actitudes. Y todo eso lo voy a poner en práctica durante el año que viene.

Por supuesto que no dejaré la Docencia de Formación para el Empleo, es un tema que me encanta. Es duro, este año pasé 6 semanas sin poder comer a medio día (no me daba tiempo), también recorrí algo más de 7.000 kilómetros en esas 6 semanas. Muchas horas al volante.

Pero merece la pena. Cada curso es diferente, tienes alumnos diferentes, con diferentes experiencias pasadas, con diferentes anhelos futuros. Aulas diferentes, pueblos diferentes, clientes diferentes... No hay dos días iguales en este trabajo, así que no  puedes hablar de rutina.

Para este año quiero demostrar a las diferentes academias que dentro de la Formación Complementaria del SEPE hay mucho potencial. Sobre todo en el Área Profesional de Orientación Laboral, Ahí dentro hay un curso de Creación de Marca personal del que estoy profundamente enamorado.

curso sepe fcoo08


El curso en sí está enfocado a la búsqueda de empleo usando las redes sociales. Pero yo lo he "tuneado" un poco añadiéndole algunas cosillas para que la utilidad del curso sea esta: 
creación y gestión de la marca personal para que las empresas te ofrezcan trabajo.

Creo sinceramente que este curso, impartido con mis modificaciones, es perfecto para parados de más de 55 años, con toda una vida de experiencia laboral demostrable y las ganas de volver a ser trabajadores en activo, aportando sus conocimientos, su experiencia, su pasión y su agradecimiento por la oportunidad dada.

Pero no sólo de Docencia "oficial" vive el hombre ¿no? Para el 2.020 también estoy preparando un cursillo intensivo individualizado para enseñar al pequeño comerciante, al autónomo, a gestionar profesionalmente las redes sociales de su negocio. Creo que es el primer paso para que este grupo de empresarios valoren el trabajo del gestor de comunidades y así puedan pagar lo que realmente vale el trabajo de un verdadero community manager.

Para este cursillo intensivo individualizado tendré que organizarme bien. En principio no tengo ningún inconveniente en desplazarme donde sea menester para poder impartirlo. Pero sí tengo claro es que mis días de trabajar gratis ya se terminaron. Así que si tengo que pasarme una semana fuera de casa más vale que tenga la suficiente cantidad de clientes para poder pagar la manutención y el desplazamiento.

Todo es cuestión de hablarlo.

Estas son mis confesiones ¿cuáles son las tuyas?


Hasta aquí las confesiones de un comerciante metido a community manager. Ahora me gustaría que nos contases las tuyas.
Para eso nada mejor que los comentarios a este artículo.

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